Juvenal Antonio Ramírez Valdebenito
Un hombre, navegante de profesión naval, con años de mareas a bordo de poderosas máquinas en diversas embarcaciones marinas de su natal Chile. Es un hombre feliz, agradecido a Dios y a todo lo que perciben sus sentidos al prosperar tanto en tierra firme como en el vaivén de las olas, que lo transportan hacia sueños que, aunque lejanos, aún lo inspiran. Ha sido convocado para una misión principal: conducir una nueva nave destinada al cabotaje de cosechas de salmones, rumbo a uno de los rincones más australes del mundo.
Su labor, intensa y constante, día y noche, comienza cada jornada con una silenciosa y profunda fe en el Creador. En algún momento de quietud durante sus días, lo envuelve una nostalgia serena que le inspira. Se siente vivo, profundamente conectado con el amor que le despierta este mundo perfecto que ha aprendido a conocer.
Junto a él navegan vidas, historias reales, tragedias y recuerdos de antiguos colonizadores. Lo acompañan también una imaginación apacible y encuentros ficticios con las leyendas de la Patagonia. Es, quizás, un poeta en ciernes, un narrador de paisajes deslumbrantes, lleno de vida en los claroscuros de los canales del sur de su país.
A veces, se deja llevar por ensoñaciones, una ficción sana que lo ayuda a contemplar la vida que tanto ama, alejando los momentos oscuros y atesorando los mejores, casi a cada paso de sus horas, sin ser perturbado por el ruido del mundo moderno.
Este hombre, llamado Bancy Bani, navegante con espíritu de escritor, tal vez encuentra en estas travesías su verdadera identidad. No le inquieta la distancia de los momentos cruciales de su vida; más bien, desea revivir, una y otra vez, el mayor logro de todos: el simple y profundo hecho de existir.
Juvenal Antonio Ramírez Valdebenito
Un hombre, navegante de profesión naval, con años de mareas a bordo de poderosas máquinas en diversas embarcaciones marinas de su natal Chile. Es un hombre feliz, agradecido a Dios y a todo lo que perciben sus sentidos al prosperar tanto en tierra firme como en el vaivén de las olas, que lo transportan hacia sueños que, aunque lejanos, aún lo inspiran. Ha sido convocado para una misión principal: conducir una nueva nave destinada al cabotaje de cosechas de salmones, rumbo a uno de los rincones más australes del mundo.
Su labor, intensa y constante, día y noche, comienza cada jornada con una silenciosa y profunda fe en el Creador. En algún momento de quietud durante sus días, lo envuelve una nostalgia serena que le inspira. Se siente vivo, profundamente conectado con el amor que le despierta este mundo perfecto que ha aprendido a conocer.
Junto a él navegan vidas, historias reales, tragedias y recuerdos de antiguos colonizadores. Lo acompañan también una imaginación apacible y encuentros ficticios con las leyendas de la Patagonia. Es, quizás, un poeta en ciernes, un narrador de paisajes deslumbrantes, lleno de vida en los claroscuros de los canales del sur de su país.
A veces, se deja llevar por ensoñaciones, una ficción sana que lo ayuda a contemplar la vida que tanto ama, alejando los momentos oscuros y atesorando los mejores, casi a cada paso de sus horas, sin ser perturbado por el ruido del mundo moderno.
Este hombre, llamado Bancy Bani, navegante con espíritu de escritor, tal vez encuentra en estas travesías su verdadera identidad. No le inquieta la distancia de los momentos cruciales de su vida; más bien, desea revivir, una y otra vez, el mayor logro de todos: el simple y profundo hecho de existir.