LO QUE LA TIERRA HA BORRADO

14,00 €

Raúl Martín Perales

¿Y SI HEMOS OLVIDADO MÁS DE LO QUE RECORDAMOS?

¿Qué ocurre cuando observamos la historia humana desde la escala del tiempo geológico?

A lo largo de este libro, Raúl Martín Perales explora algunos de los grandes enigmas del pasado —Göbekli Tepe, Stonehenge, las pirámides de Egipto, los conocimientos astronómicos antiguos o la pérdida de civilizaciones completas— desde una perspectiva distinta: la fragilidad de la continuidad humana.

Lejos del sensacionalismo y de las teorías conspirativas, esta obra plantea una pregunta mucho más incómoda: ¿hasta qué punto conocemos realmente nuestro pasado si el propio planeta destruye continuamente la mayor parte de las evidencias?

Erosión, cambios del nivel del mar, colapsos culturales, pérdida de escritura y desaparición de tecnologías forman parte de una reflexión profunda sobre la transmisión del conocimiento y los límites del registro histórico.

Porque quizá el mayor error al mirar el pasado sea asumir que aquello que no vemos nunca existió.

EL PASADO QUE CONOCEMOS PODRÍA SER SOLO LA PARTE QUE LA TIERRA PERMITIÓ CONSERVAR.

Raúl Martín Perales

¿Y SI HEMOS OLVIDADO MÁS DE LO QUE RECORDAMOS?

¿Qué ocurre cuando observamos la historia humana desde la escala del tiempo geológico?

A lo largo de este libro, Raúl Martín Perales explora algunos de los grandes enigmas del pasado —Göbekli Tepe, Stonehenge, las pirámides de Egipto, los conocimientos astronómicos antiguos o la pérdida de civilizaciones completas— desde una perspectiva distinta: la fragilidad de la continuidad humana.

Lejos del sensacionalismo y de las teorías conspirativas, esta obra plantea una pregunta mucho más incómoda: ¿hasta qué punto conocemos realmente nuestro pasado si el propio planeta destruye continuamente la mayor parte de las evidencias?

Erosión, cambios del nivel del mar, colapsos culturales, pérdida de escritura y desaparición de tecnologías forman parte de una reflexión profunda sobre la transmisión del conocimiento y los límites del registro histórico.

Porque quizá el mayor error al mirar el pasado sea asumir que aquello que no vemos nunca existió.

EL PASADO QUE CONOCEMOS PODRÍA SER SOLO LA PARTE QUE LA TIERRA PERMITIÓ CONSERVAR.