Huliet Moreno Huízar
La tela, un fluir es un proyecto de poesía interactiva que deconstruye las expectativas de las formas poéticas y que, a haciendo uso de neologismos, estados cambiantes y otros artificios, genera una experiencia única con cada leída. La lectura es una participación activa, en la cual se elige la dirección de ciertos versos y estrofas, reordenando poemas e incluso omitiéndolos. Los poemas exigen una lectura consciente, donde circunstancias como lo son el día, el mes o incluso las fases de la luna juegan un papel en su interpretación.
Imágenes que entablan un diálogo constante entre el macro y el micro cosmos hacen fluir las conexiones entre algo tan descomunal como la silueta de un agujero negro y la intuida presencia de un átomo en su incomprensible pequeñez. Se cruzan memorias íntimas, la violencia transfóbica en redes, la suave tela de una falda y una voz maternal y distante.
La tela, un fluir es un texto completo e inacabado, un punto en el espacio que se niega a quedarse quieto.
Huliet Moreno Huízar
La tela, un fluir es un proyecto de poesía interactiva que deconstruye las expectativas de las formas poéticas y que, a haciendo uso de neologismos, estados cambiantes y otros artificios, genera una experiencia única con cada leída. La lectura es una participación activa, en la cual se elige la dirección de ciertos versos y estrofas, reordenando poemas e incluso omitiéndolos. Los poemas exigen una lectura consciente, donde circunstancias como lo son el día, el mes o incluso las fases de la luna juegan un papel en su interpretación.
Imágenes que entablan un diálogo constante entre el macro y el micro cosmos hacen fluir las conexiones entre algo tan descomunal como la silueta de un agujero negro y la intuida presencia de un átomo en su incomprensible pequeñez. Se cruzan memorias íntimas, la violencia transfóbica en redes, la suave tela de una falda y una voz maternal y distante.
La tela, un fluir es un texto completo e inacabado, un punto en el espacio que se niega a quedarse quieto.