JORGE POL
Epifanía narra el avance del alzhéimer de la madre del autor de la historia, quien se enfrenta, no solo al deterioro físico y mental de la enferma, sino también al pesar inmenso de observar cómo su madre se desvanece sin morir. La rutina se vuelve opresiva —fármacos, citas médicas, tardes inacabables— y la culpabilidad le atormenta cada vez que siente enfado o agotamiento.
Además, al autor le corroe la duda de si sus propios hijos, nietos de la enferma, son conscientes de que ésta antes de ser dependiente tuvo una vida excepcional. Por eso se ve en la necesidad de contarles quién fue su abuela, para que ellos no la recuerden como un mero ser a cuidar.
En ese recorrido el autor no solo demostrará quién es la abuela a sus nietos, sino que él mismo la redescubrirá, pues para no sufrir tanto ante la devastación de la enfermedad, él mismo había olvidado quién era ella.
Un camino en el que el autor también aprenderá un mensaje que quiere compartir con el lector, el de que incluso en los momentos más duros de la enfermedad puede haber esperanza si el cuidador acepta de una vez cuál es su papel en la misma.
A través de una narrativa íntima, Epifanía es una novela conmovedora sobre la vulnerabilidad de la memoria, el desgaste de la identidad y la fuerza de los nexos que subsisten incluso cuando los nombres y los rostros se olvidan.
JORGE POL
Epifanía narra el avance del alzhéimer de la madre del autor de la historia, quien se enfrenta, no solo al deterioro físico y mental de la enferma, sino también al pesar inmenso de observar cómo su madre se desvanece sin morir. La rutina se vuelve opresiva —fármacos, citas médicas, tardes inacabables— y la culpabilidad le atormenta cada vez que siente enfado o agotamiento.
Además, al autor le corroe la duda de si sus propios hijos, nietos de la enferma, son conscientes de que ésta antes de ser dependiente tuvo una vida excepcional. Por eso se ve en la necesidad de contarles quién fue su abuela, para que ellos no la recuerden como un mero ser a cuidar.
En ese recorrido el autor no solo demostrará quién es la abuela a sus nietos, sino que él mismo la redescubrirá, pues para no sufrir tanto ante la devastación de la enfermedad, él mismo había olvidado quién era ella.
Un camino en el que el autor también aprenderá un mensaje que quiere compartir con el lector, el de que incluso en los momentos más duros de la enfermedad puede haber esperanza si el cuidador acepta de una vez cuál es su papel en la misma.
A través de una narrativa íntima, Epifanía es una novela conmovedora sobre la vulnerabilidad de la memoria, el desgaste de la identidad y la fuerza de los nexos que subsisten incluso cuando los nombres y los rostros se olvidan.