Mariela Santamarina
Un grupo de amigos decide entrar en La Casa del Águila, una vieja casona abandonada, rodeada de leyendas oscuras y secretos. Lo que comienza como una aventura se transforma en un encuentro con lo invisible: espíritus que no descansan, heridas que siguen abiertas y mariposas que susurran secretos que el tiempo olvidó.
Lucía, guiada por la sabiduría de su abuela y un don ancestral, será la clave para desvelar la historia de Blanca, un alma atrapada entre mundos. Pero para liberarla, el grupo tendrá que enfrentarse también a sus propios fantasmas: la pérdida, el miedo, el acoso, la identidad y cicatrices que nadie ve.
Entre juegos que dejaron de ser juegos, entre lo real y lo imposible, “aprenden a ladrar”, a hablar cuando antes callaban, a defenderse, a amar sin miedo, a soltar. Porque ladrar no siempre es un acto de rabia. A veces, es la única forma de decir: “Estoy aquí y no pienso irme”.
Una historia sobre la amistad, la memoria, el valor de mirar dentro de uno mismo y esa extraña belleza de encontrar un lugar en el mundo… aunque esté lleno de polvo, mariposas… y verdades incómodas.
El valor no siempre hace ruido, pero siempre se escucha.
Mariela Santamarina
Un grupo de amigos decide entrar en La Casa del Águila, una vieja casona abandonada, rodeada de leyendas oscuras y secretos. Lo que comienza como una aventura se transforma en un encuentro con lo invisible: espíritus que no descansan, heridas que siguen abiertas y mariposas que susurran secretos que el tiempo olvidó.
Lucía, guiada por la sabiduría de su abuela y un don ancestral, será la clave para desvelar la historia de Blanca, un alma atrapada entre mundos. Pero para liberarla, el grupo tendrá que enfrentarse también a sus propios fantasmas: la pérdida, el miedo, el acoso, la identidad y cicatrices que nadie ve.
Entre juegos que dejaron de ser juegos, entre lo real y lo imposible, “aprenden a ladrar”, a hablar cuando antes callaban, a defenderse, a amar sin miedo, a soltar. Porque ladrar no siempre es un acto de rabia. A veces, es la única forma de decir: “Estoy aquí y no pienso irme”.
Una historia sobre la amistad, la memoria, el valor de mirar dentro de uno mismo y esa extraña belleza de encontrar un lugar en el mundo… aunque esté lleno de polvo, mariposas… y verdades incómodas.
El valor no siempre hace ruido, pero siempre se escucha.